• Sinopsis de un archivo de imágenes – El viejo y la vendedora de castañas

    El gabinete de curiosidades

    Inauguramos el gabinete de curiosidades de mycuriosEATy con un invitado de categoría, una obra del pintor neerlandés Willem van Mieris. La razón de ser de este gabinete y la elección de su primer protagonista, necesitan una introducción, una pequeña historia. Esta es su sinopsis.

    Nos encontramos en un edificio centenario de una facultad, en pleno centro de Amsterdam y con vistas a uno de sus ilustres canales. En esta época, la investigación visual en la carrera de Historia del Arte todavía se alimentaba de diapositivas e imágenes físicas. Ya se utilizaban las bases de datos digitales e internet, pero todavía quedaban rescoldos de la búsqueda de fotos y diapositivas más tradicional, la que se realizaba entre hileras de carpetas y cajones. Era mucho más emocionante esta forma de buscar. Más laboriosa y polvorienta también.

    Ubicada en una de las plantas superiores del edificio, se encontraba la sala de las imágenes, con su archivero particular, nuestro guardián de las imágenes del arte. Ahí custodiaba las carpetas de cartón verdes en las que los estudiantes buscábamos obras por época, país, estilo o artista. Pero también mantenía en perfecto estado las cajoneras llenas de diapositivas, que aparecían en las clases en penumbra, ilustrando las presentaciones de fundamentos del arte.

    Para los estudiantes, subir las estrechas escaleras y entrar a esa sala, era como entrar a una tienda de golosinas para un niño, o en un mercado para un cocinillas. Quizás para mí fuese una mezcla de las dos cosas. Se juntaban la curiosidad y la impaciencia, pero también el asombro y la ilusión.

    En una de esas carpetas verdes asomaron por primera vez las castañas asadas, las galletas invernales, o el pescado secado y ahumado. Era lo bueno de los archivos analógicos, que iban apareciendo muchas joyas por el camino, aunque perdiese más tiempo y hubiese que dar muchos rodeos para encontrar lo que uno buscaba. Cuando tocaban en clase los bodegones y las escenas de la vida cotidiana, repasábamos la simbología y los significados ocultos de los objetos o de las poses y los gestos de las figuras, pero yo prefería ver los ingredientes como tal y no paraba de preguntarme lo que sería cada producto, o cómo sabrían. ¿Cómo se preparaban esos dulces, o esos pescados secos y ahumados? ¿En qué mesa se servían? ¿Se parecen a platos que todavía tenemos hoy en día?

    Willem van Mieris. El puesto de ultramarinos (detalle), 1732. Óleo sobre panel. Copyright The Royal Collection Trust, UK.
    Willem van Mieris. El puesto de ultramarinos (detalle), 1732. Óleo sobre panel. Copyright The Royal Collection Trust, UK.

    Esa curiosidad, que todavía asoma cuando descubro una obra de arte con alimentos, es la que podréis ver transmitida en este gabinete. También la ilusión por identificar ingredientes y procedencias, la impaciencia por recrear sabores y el asombro por comprobar la inmensa variedad de obras que existen.

    Willem van Mieris. El puesto de ultramarinos (detalle), 1732. Óleo sobre panel. Copyright The Royal Collection Trust, UK.
    Willem van Mieris. El puesto de ultramarinos (detalle), 1732. Óleo sobre panel. Copyright The Royal Collection Trust, UK.
    ¿Empezamos?